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Me llaman piñata…

Soy un muñeco grande y hueco por dentro. Me encanta que me cuelguen del techo para poder balancearme y divertir a los niños en los cumpleaños, las meriendas o en cualquier otra ocasión.

Me gusta disfrazarme, sobre todo de payaso, pero también de pez, pollito, osito, conejo, pato, perro, gato, ratón, fruta, flor, legumbre, avión, helicóptero, automóvil, robot o… ¡lo que a ti se te ocurra!

Soy ligera como una pluma, aunque tengo un secreto: estoy llena de regalos, que podrían ser tuyos si te atreves a jugar conmigo… Llévame a tu casa y tendrás fiesta, diversión, muchas risas y bastantes regalitos.

Me encantan las fiestas…

¿Cómo divertirse conmigo? Es muy fácil. Cada niño tendrá que esperar su turno para golpearme con un palo por debajo, en la parte donde estoy más gordita, y tratar de romperme. Eso sí: ¡no me des muy fuerte!

Soy frágil, pero no me dan miedo tus golpecitos. Además, no cedo fácilmente. El animador de la fiesta (papá, mamá o cualquier otra persona) se las arreglará para que cada niño participe y pruebe intentar arrebatarme los juguetes cuando le toque su turno.

Cuando los niños se han divertido bastante y ya estoy cansada, ¡reviento! Entonces dejo caer todo mi tesoro…

…y todos los niños reciben mis regalos.

Ese es el momento mágico. Los niños han ganado la partida y yo acepto entregar mis regalos. Con el último golpe, me rompo y todas mis sorpresas caen al suelo. Los niños corren a recogerlas. Tengo tantas sorpresas que siempre hay más de una para cada niño. ¡Suficientes para llenar una bolsa de juguetes!

Todo lo que puede contener mi barriguita:
globos;
caramelos;
llaveros;
cochecitos o carritos;
aviones;
figuritas de plástico;
joyas de juguete;
pitos;
accesorios para jugar a la cocina;
rompecabezas;
mini-flippers;
instrumentos musicales en miniatura, etc.

…y, por supuesto, pelotas, bolsas de confetis o serpentinas, calcomanías y cromos para coleccionar, ropita de muñeca, gomas de borrar, creyones, sacapuntas, monedas de chocolate… en fin, una verdadera lluvia de sorpresas para rellenar mi vientre.

Soy lo que se puede decir una enorme bolsa sorpresa para todos…

AHORA LA PIÑATA QUEDÓ VACÍA…
                                                                       ¡PERO LLENÓ LA FIESTA DE ALEGRÍA!

La vuelta al mundo de la PIÑATA

Millones de niños de diferentes partes del mundo siguen ya la tradición de la piñata en sus diferentes formas, que van desde la muñeca de cartón hasta la vasija de barro. La piñata aparece por primera vez en América Latina, donde se extendió tanto su utilización que prácticamente no se concibe en nuestros días ningún cumpleaños o posada antes de la Navidad sin su presencia. Pero la piñata también entró en Estados Unidos, y lo hizo por la puerta grande, comenzando su carrera en Los Ángeles.

En España, la tradición ya está bien implantada desde hace tiempo y ahora acaba de introducirse en Europa del Norte. ¿Sabía Ud. que en Dinamarca la piñata tiene ahora mucho éxito y que algunos viajeros que han ido a visitar los bancos de hielo en el Polo Norte han visto piñatas esquimales hechas con nieve dura?

Actualmente, la piñata se destina a las fiestas infantiles, aunque no está prohibida en las fiestas de los grandes. De hecho, la piñata se reservó, en un principio, a los adultos, ya que los reyes de Nápoles y Sicilia rellenaron las primeras piñatas de la historia con joyas. Nada impide al hombre moderno (¡y generoso!) hacer lo mismo, y ofrecer a sus invitados, en vez de joyas, casetes de música o vídeo, discos compactos o calculadoras electrónicas…